Por un momento de cruel y asquerosa ilusión creí que me dejarías ser la princesa de tus sueños, con vestido largo y zapatitos brillantes.
¡Ay! ¡Qué bueno que me equivoqué!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
c o r r i e n t e s c o n c i e n z u d a s