martes, diciembre 29, 2009

Histriónico.


Al despertar todo iba bien,  nada había cobrado vida durante la noche, las cosas permanecían en su exacto lugar, pero a él le dolían las piernas. Solo que aún no se percataba de ello.
Recorrió la casa de un extremo al otro, sintiendo el frío que soltaban las paredes, ya que estaban solas. En todo ese enorme lugar solo estaba él y unos cuantos cuadros inertes, flotando a la altura de los ojos, sin nada que decir. Las ventanas estaban cerradas, el aire, viciado.
Se dirigió al baño. Cerró la puerta y apagó la luz. Cepilló sus dientes en la oscuridad con mucha concentración. Tanta era está que no escuchaba el ruido de vidrios quebrándose, aquel ruido que se esparcía por todos los rincones de la casa asustando a los gatos que caminaban por los techos y a las palomas acomodadas en los espacios entre las vigas de madera humedecida.
En el momento en que él abandonó el baño, luego de sacar todas las cerdas del cepillo, el alboroto había alcanzado dimensiones inesperadas. Las palomas aleteaban de un lado a otro, creyendo que los gatos las habían descubierto. Pero los gatos solo saltaban de techo en techo escapando de los ladridos de los perros del vecindario. Sin embargo, los perros solo ladraban porque había mucho revuelo en esa casa y su instinto les dijo que eso era lo debían hacer.
Al momento siguiente estaba comiendo chocolate. Ya había percibido el dolor de piernas por lo que no sentía el sabor amargo de la barra que se deshacía entre sus molares. La fecha de caducidad estaba impresa con letras de un color mimético. Se dejaron de escuchar las palomas y los gatos. Los vidrios rotos cesaron su resonancia. Él levanto la mirada, directo hacía el techo que se alejaba tres metros de sus ojos. Caían moscas.

En mi casa llueven moscas, pero no moscas cualquiera, moscas de colores brillantes, como esas tropicales que contagian enfermedades. Pero las de mi casa no son así, no crea. Estas están muertas, secas, así que no pueden transmitir nada, es como si las hubieran metido al horno a fuego lento, para que queden crujientes, así como los chip de berenjena que se consiguen en algunos restaurantes gourmet.
Cada día debo buscar por la casa el lugar en el que les tocó caer hoy, es que van cambiando. ¡ Imagínese si no fuera así! Tendríamos un ala del edificio inundada de moscas quebradizas, sería un problema enorme. Los de sanidad nos obligarían a desalojar la casa y comenzarían una investigación sin propósito, buscando el porque de esta lluvia tan singular.
Pero es que esta lluvia no tiene motivos, eso es lo que no entienden. El que hayan comenzado a caer moscas es un suceso completamente aleatorio, así como también lo es el que dejen de caer. Simplemente sucederá en algún momento, o puede que nunca suceda, solo hay que esperar, nada se puede hacer al respecto.
Durante un día promedio tenemos aproximadamente un centímetro y medio de moscas coloridas cubriendo el suelo de la habitación correspondiente, por lo que el problema principal es el como eliminarlas. No podemos dejarlas en la basura, Hay que tener en cuenta que una bolsa llena de moscas al día terminará por aterrorizar al barrio. Tampoco podemos enterrarlas, no contamos con espacio suficiente para que el ciclo de putrefacción termine y poder enterrar otra tanda, así que también descartamos eso. Así que desde el primer día las empezamos a quemar en la parte del patio que está después de la cerca. Es un espacio grande, lleno de pasto seco y sin árboles, por lo que el humo gris sube sin obstáculos. En el caso favorecedor de que no corra viento, no hay problemas. En el caso no tan favorecedor de que corra viento norte, tampoco hay grandes problemas, en esa dirección no hay casas a las cuales molestar. En el caso de que el viento sea sur, tenemos problemas. Esos días debemos suspender la quema...


Las cerdas del cepillo dental se encontraban agrupadas en el borde del lavamanos y él estaba en el suelo con una mueca de felicidad en la cara, mirando la puerta entreabierta por la que entraba un resquicio de luz entrecortada por pequeños cuerpos cayendo.

lunes, diciembre 28, 2009

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Trabada. Atascada en la garganta.

domingo, diciembre 13, 2009

Sea of love.

Come with me, my love, to the sea, the sea of love.

I want to tell you how much I love you.

Do you remember when we met? That's the day I knew you were my pet.

I wanna tell you how much I love you.

Polen.


Y cuando te des cuenta ya habrás soltado el primer estornudo. Mala señal.
Te refregaras los ojos y miraras el pasto. Se asomas pequeñas flores entre el verde.
El polen vuela, lo ves. A eso se debía esa multitud de abejas fascinantes y fascinadas.
Miraras hacia arriba y verás los rayos de sol abriéndose camino entre el ramaje.
No queda más que marcharse.


Otra preciosa tarde de lectura arruinada por esa maldita hipersensibilidad primaveral.

sábado, diciembre 12, 2009

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¿Por qué se suele comparar a la gente con el mar?
¿Con las estrellas?
¿Con la luna?
¿Con el sol?
Al momento de creer, no es necesario.
No se necesita tanta ceremonia.


Coleccionar halagos.
Esos afanes de la humanidad.
Me incluyo, no crea.


¿Por qué nunca reaccionas?
Acá sigues, con nada más allá de los dedos de tus pies.

viernes, diciembre 11, 2009

Tatoeba





Solo eso y nada más.
Adoro los juguetes.

LOL

Puta que lo pase la zorra en la gala xD
Lo siento, debía escribir esto xDDDDD

miércoles, diciembre 09, 2009

Tongariyaki no seisui.-

Esos cuervos eran víctimas de un condicionamiento muy frívolo. Hasta cambiaron los graznidos por esa única frase. Años atrás empezó esa metamorfosis, aquel cambio patológico en la conducta natural de aquellos pajarracos. Se alteraron sus instintos, cambiaron su paleta de colores.
¿Para qué? Fue solo por conveniencia propia, un capricho humano.
Tongariyaki no seisui. ¿Cómo es posible que no se les erizaran los pelos de la nuca? ¿No sentían los escalofríos? Con imaginarlo era suficiente.
Aquellos cuervos no tenían ojos, en vez de eso tenían bolas de grasa. De blanca grasa. Las profundas cuencas llenas de grasa. Aquellos cuervos eran de mayor tamaño que los que pululan por la ciudad royendo la basura doméstica. Aquellos cuervos estaban encerrados en una habitación de cinco metros de altura. Estaban solos, esperando su alimento. 
Tongariyaki no seisui. El condicionamiento los obligó a decirlo, a gritarlo, a graznarlo: Tongariyaki no seisui. Generaciones, una tras otra.
A pesar del tiempo, de los años, seguían igual.
Por 1996, él entró a la habitación. Ingresó de manera metafórica, onírica. El tiempo se estancó. Luego se le vio salir corriendo, asqueado. Renunció.
Es comprensible. ¿Quién querría permanecer en esa habitación? Esa habitación en la que moraban los cuervos gigantes, de un metro de largo. Los cuervos con grasa en lugar de ojos. Esos cuervos que revientan de tantos tongariyaki no seisui.

Tony Takitani

Definitivamente Tony Takitani no es el cuento que uno debiera leer antes de ir a dormir.


Quiero ver la película.

sábado, diciembre 05, 2009

Hormigas

Estoy pensando.
Permitame una edición y prometo empezar luego.


Después de que se desvanezca el moretón que acaba de salirme en la pierna izquierda.
No me gusta el verde.

viernes, diciembre 04, 2009

Las piedras tienen cara de felicidad porque su torta es un caparazón de caracol*


Mi mamá no escuchaba lo que le hablaba, no se lo dije despacio. Solo le hablé.
¿Te has fijado en la diferencia?
El día entero, te digo. No, el día entero no. Solo durante unas horas, de estas veinticuatro.
Mi hermana me regaló un libro. Ya lo había leído, pero lo quería tener porque me encanta. Me gusta lo que dice la página ciento sesenta.
Grita.
Yo no tuve torta. Nadie me cantó con la luz apagada y las velitas encendidas. Es el cumpleaños más diferente que he tenido en años. En diez&ocho.
Quiero comer piedras como las cabras del cerro que escalan y escalan y no se caen. Yo si me caigo. Me hago tira las piernas. Me sangran. Me salen costras. Me las saco. Me vuelven a salir. Así siempre. Hasta que quedan las cicatrices.
Y después me las escarbo porque creo que no me duelen, pero si me duelen y solo me doy cuenta después de haber roto todo otra vez.
Letras.
Igual me gustaría tener un montón de lucecitas flotando frente a mi y poder finjir que se me ocurre pedir algo, porque en realidad pido nada, solo miro.
Es que a veces mi cerebro se queda en mute y.
Terevi.
La última vez que me puse a girar terminé tirada en el suelo.
Así como las piedras.


Listening: Jyara Jyara ♫
Mood: Who knows? :amike:
Thinking: You don't want to know xD