domingo, noviembre 22, 2009

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Cuando volvía a esta ciudad loca de atar vi una estrella fugaz y en ese mismo momento vibró mi celular.
Hace años que no disfrutaba el ir a la playa. Hace años que no iba por mi cuenta, sin obligaciones de familia y esas cosas. Podría decir que fue un día de esos que se denominan fenomenales.
De mañana caminando de un lado a otro, en la tarde saltando y gritando y al atardecer mirando el mar sentada en las rocas.
¡Qué paisaje más increíble!
Y el regalo de la amiga Javi fue lo más lindo.


Cuando volví a sumergirme en el metro me invadió una sensación de déjà vu extraña... Aunque sé a que se debió, pero me tomo tiempo averiguarlo.
Pero esta vez iba con los audífonos y sonaba Sanatorium, la vez anterior iba con Miguel y escuchaba los ruidos de dinosaurio que hacía. Esa fue la única diferencia. Hasta las horas calzaban...


Ahora que estoy mejor que hace unos años puedo decir que Viña es un bonito lugar. No quería despedirme. Dormir dentro de Burro Pub Discoteque fue una de esas cosas que no se repiten. Así como tampoco se repetirá la sensación de agotamiento eufórico luego de varios minutos saltando y gritando por culpa de la música que te perfora los oídos, pero no importa, porque es la mejor.
Quiero ir a la playa a mirar el castillo a contra luz.


Plastic Tree rocks aquí y en la quebrada del ají ;D

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