Y cuando te des cuenta ya habrás soltado el primer estornudo. Mala señal.
Te refregaras los ojos y miraras el pasto. Se asomas pequeñas flores entre el verde.
El polen vuela, lo ves. A eso se debía esa multitud de abejas fascinantes y fascinadas.
Miraras hacia arriba y verás los rayos de sol abriéndose camino entre el ramaje.
No queda más que marcharse.
Otra preciosa tarde de lectura arruinada por esa maldita hipersensibilidad primaveral.
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2 criticas.-:
las abejas son lo peor, pero el polen ni me molesta (:
Yo y mi alergia... tenemos una relación... estamos casadas y me he querido divorciar desde el día 1.
Estornudo como condenada.
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